
Vercoquin y el plancton
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Начало книги
Cuando uno ha pasado su juventud recogiendo puchos en Deux-Magots, lavando copas en una trastienda sombría y grasienta, cubriéndose, en invierno, con diarios viejos para calentarse, en el banco helado que sirve a la vez de dormitorio, de vivienda y de cama, cuando a uno lo llevaron a la comisaría dos gendarmes por haber robado un pan en la panadería (no sabiendo aún que es más fácil robarlo de la bolsa de la matrona que vuelve del mercado); cuando uno ha vivido día a día trescientos sesenta y cinco veces y un cuarto por año, como el pájaro mosca en la rama del loto, en una palabra, cuando uno se ha alimentado con plancton, se tienen derechos como escritor realista, y la gente que lo lee piensa para sí misma: este hombre ha vivido lo que cuenta, ha sentido lo que pinta. Algunas veces piensan otras cosas, o absolutamente nada, pero no lo necesito para seguir.
Pero yo siempre dormí en una buena cama, no me gusta fumar, el plancton no me tienta, y si algo hubiera robado, habría sido carne. Y los carniceros, de naturaleza más sanguínea que los panaderos (cuya sangre más bien se parece a la morcilla) no llevan a la comisaría por un desgraciado bistec de pérdida -que no existe en las panaderías- sino que más bien se lo cobran sobre la persona con amplios puntapiés en los riñones.
- Жанр
- Современная русская и зарубежная проза
- Язык
- es
- Размер FB2
- 361,1 КБ
- Добавлена