El Mico
Скачать
Начало книги
– ¿Por qué dices que sabes tu lección? ¿No ves que no la sabes?… ¿La has aprendido de memoria? ¿Seguro?
Sonó una bofetada.
– Sube a tu cuarto. Que no te vea hasta la cena.
El niño se llevó la mano a la mejilla, como si tuviera la mandíbula fracturada:
– ¡Oh! ¡Ay, ay! ¡Me ha lastimado! (Anotaba un punto a su favor y tomaba ventaja.) Le diré a Mamie…
Paule asió con rabia el brazo endeble de su hijo y le propinó una segunda bofetada.
– ¿A Mamie? ¿Y ésta? ¿Irás a quejarte de ella a papá? ¡Vamos…, ve!
Lo empujó hacia el corredor, cerró la puerta y la abrió de nuevo para arrojarle su libro y sus cuadernos. Siempre llorando, Guillaume se agachó y los recogió. Después, de golpe, el silencio; apenas un sollozo en la sombra. ¡Por fin quedaba libre!
Ella escuchaba el ruido decreciente de la carrera. No iría, seguramente, al dormitorio de su padre en busca de un refugio. Y puesto que en ese mismo momento su abuela -su "Mamie"- estaba haciendo gestiones para conseguir un preceptor, iría a la cocina para hacerse compadecer por Fräulein. Ya debía estar "lamiendo una cacerola" bajo la mirada enternecida de la austríaca. "Ya lo estoy viendo…" Lo que Paule veía, cuando pensaba en su hijo, eran sus piernas patizambas, sus muslos descarnados, los calcetines caídos sobre los zapatos. No reparaba en los ojos rasgados color de moras de ese pequeño ser salido de su seno, pero en cambio odiaba esa boca siempre abierta de niño que respira mal, ese labio inferior un poco caído, mucho menos que el de su padre, pero que bastaba para recordarle a Paule una boca detestada.
- Жанр
- Классическая проза
- Язык
- es
- Размер FB2
- 152,3 КБ
- Добавлена