
Las Señoritas De Missalonghi
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Para aquellos lectores que adviertan que escribimos Missalonghi con una “a” en lugar de la “o” que ahora se acepta como correcta, deseamos aclarar que, en Australia, durante la época en que esta historia se encuadra, era más corriente la tradicional “a”.
– ¿Me puedes decir, Octavia, por qué parece que nuestra suerte nunca cambia para bien? -preguntó Drusilla Wright a su hermana, y añadió con un suspiro-: Necesitamos un tejado nuevo.
La señorita Octavia Hurlingford dejó caer las manos en su regazo, meneó la cabeza tristemente e hizo eco al suspiro de su hermana.
– ¡Oh, querida! ¿Estás segura?
– Denys dice que sí.
Como su sobrino Denys Hurlingford era el propietario de la ferretería local y poseía asimismo un próspero negocio de instalaciones sanitarias, su palabra era ley en estas cuestiones.
– ¿Cuánto costará un tejado nuevo? ¿Hay que cambiarlo por completo? ¿No podríamos sustituir sólo las láminas más deterioradas?
- Жанр
- Историческая проза
- Язык
- es
- Размер FB2
- 440,6 КБ
- Добавлена