
Las Mujeres De César
Скачать
Начало книги
– Bruto, no me gusta el aspecto de tu piel. Ven aquí, a la luz, por favor.
El muchacho de quince años no dio muestras de haber oído nada, se limitó a permanecer encorvado sobre una única cuartilla de papel con la pluma roja, cuya tinta hacía mucho tiempo que se había secado, dispuesta en el aire.
– Ven aquí inmediatamente, Bruto -le repitió su madre plácidamente.
El la conocía bien, así que bajó la pluma; aunque no le tuviera un miedo mortal a su madre, no tenía ganas de alentar el descontento en ella. Se podía ignorar la primera llamada sin peligro alguno, pero la segunda significaba que esperaba que se le obedeciera, incluso tratándose de él. Bruto se levantó y se acercó a Servilia, que se encontraba de pie junto a una ventana cuyos postigos estaban abiertos de par en par, porque Roma se estaba abrasando bajo una temprana ola de calor impropia de aquella época del año.
Aunque Servilia era de baja estatura y Bruto últimamente había empezado a crecer hasta lo que ella esperaba que fuera una estatura considerable, la cabeza del muchacho no sobresalía excesivamente de la de su madre; ésta levantó una mano, lo sujetó por la barbilla y comenzó a examinar de cerca varios granos rojos e irritados que le abultaban la piel a su hijo alrededor de la boca. Luego lo soltó y cambió la mano de sitio para apartarle de la frente unos rizos oscuros y sueltos. ¡Más erupciones!
- Жанр
- Историческая проза
- Язык
- es
- Размер FB2
- 4,6 МБ
- Добавлена