Los premios
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«La marquesa salió a las cinco -pensó Carlos López-. ¿Dónde diablos he leído eso?»
Era en el London de Perú y Avenida; eran las cinco y diez. ¿La marquesa salió a las cinco? López movió la cabeza para desechar el recuerdo incompleto, y probó su Quilmes Cristal. No estaba bastante fría.
– Cuando a uno lo sacan de sus hábitos es como el pescado fuera del agua -dijo el doctor Restelli, mirando su vaso-. Estoy muy acostumbrado al mate dulce de las cuatro, sabe. Fíjese en esa dama que sale del subte, no sé si la alcanzará a ver, hay tantos transeúntes. Ahí va, me refiero a la rubia. ¿Encontraremos viajeras tan rubias y livianas en nuestro amable crucero?
– Dudoso -dijo López-. Las mujeres más lindas viajan siempre en otro barco, es fatal.
– Ah, juventud escéptica -dijo el doctor Restelli-. Yo he pasado la edad de las locuras, aunque naturalmente sé tirarme una cana al aire de cuando en cuando. Sin embargo, conservo todo mi optimismo, y así como en mi equipaje he acondicionado tres botellas de grapa catamarqueña, del mismo modo estoy casi seguro de que gozaremos de la compañía de hermosas muchachas.
- Жанр
- Классическая проза
- Язык
- es
- Размер FB2
- 820,9 КБ
- Добавлена