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El prisionero de Guantánamo

Дэн Феспермен

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El estadounidense con uniforme de camuflaje llegó a la orilla de noche y permaneció horas en la playa a oscuras, tan quieto como un espía, un infiltrado en las líneas enemigas.

Lo localizó primero una iguana enorme, que husmeó sus bolsillos empapados junto al agua justo cuando el sol naciente teñía de rosa el horizonte. El soldado no se movió.

Después lo iluminó el sol, que calentó la arena cuando bajó la marea. El hombre siguió sin moverse, incluso cuando un soldado cubano, llamado Vargas, apareció caminando por la ladera más arriba de las dunas, y sus botas crujieron en el sendero coralino.

La ronda matinal había sido tan tranquila como de costumbre y Vargas todavía estaba un poco soñoliento a aquella hora. Colina abajo, a su izquierda, se extendía el Caribe, de un color turquesa relumbrante, tan cerca que se oían las olas rompiendo en la arena, aunque la vista quedaba bloqueada por un bosquecillo de matorrales y cactus. Colina arriba y a su derecha, se alzaba su objetivo diario: una atalaya sobre pilotes, encaramada en el alba como una garza dispuesta a atacar. Era lo que podía llamarse su oficina. Años antes habrían observado su llegada dos soldados: el turno de noche que esperaba el relevo. Pero, debido a la reducción de presupuestos, ya no había guardia nocturna, y la torre de vigilancia permanecía vacía y silenciosa. Eso suponía que Rodríguez, el compañero de Vargas, aún no había llegado con la radio y el café. La radio era un regalo de su tía de Hialeah, una voluminosa caja plateada en la que resonaban siempre congas y charanga. Demasiado fuerte para la hora del desayuno, pero Vargas lo soportaba mientras la provisión de cafeína fuese continua.

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Жанр
Триллер
Язык
es
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