Bajo La Fría Luz De Octubre
Скачать
Начало книги
Todos se empeñaban en decir que mi abuela María se había muerto. Sólo yo sabía que eso no era verdad. Porque la abuela seguía donde había estado siempre: sentada en su butaca, junto a la ventana, con la aguja de hacer ganchillo moviéndose veloz entre sus dedos y la madeja desliándose sobre su falda. Me decían que no, que eran imaginaciones mías, que a la pobre abuela María se la había llevado una pulmonía cuando yo todavía era muy pequeña. Y el caso es que yo me acordaba de un invierno terrible que cubrió los aleros de largos carámbanos que eran como dedos transparentes, y las calles de escarcha y de gorriones muertos de frío. Y también recordaba que algo muy triste había pasado aquel invierno. Un día, cuando me trajeron del colegio, encontré las habitaciones llenas de gente vestida de negro que suspiraba sin parar y bebía copitas de anís con cara compungida. Y de la habitación de mi abuela salía un runrún de voces de mujer que a veces interrumpía algún sollozo ahogado. La que lloraba era mi madre. Y mientras, mi tía dirigía el rezo del rosario, que por algo se llamaba Rosario ella también. Yo quise pasar y no me dejaron, pero el murmullo de los rezos y las conversaciones duró toda la noche. Al día siguiente me pusieron el vestido de los domingos y me llevaron a la parroquia de San Juan para oír misa, aunque no era domingo ni fiesta de guardar. Y después todos formamos una especie de desfile y recorrimos muchas calles hasta llegar al cementerio, detrás de un carruaje negro tirado por dos caballos. Para mí fue muy divertido, porque era como participar en una procesión de Semana Santa, en las que no dejaban salir a mujeres y mucho menos a las niñas. Pero nadie más parecía estar disfrutando. Yo iba agarrada de la mano de mi padre.
- Жанр
- Современная русская и зарубежная проза
- Язык
- es
- Размер FB2
- 304,1 КБ
- Добавлена